Había una vez una familia que viajaba mucho por ser trabajadores de un circo muy conocido. Todos eran de mucha musculatura excepto Antonio que era el mas pequeño y que además el no trabajaba en el circo, el estudiaba. El hijo mayor el cual se llamaba Javier se reía de el al no poder levantar ninguna pesa. Un día la madre se fue a buscar a sus hijos toda sofocada porque se había dejado las llaves dentro de la caravana donde vivían y no podían entrar.
-Javier, Antonio ¡me he dejado las llaves dentro de casa!-dijo la madre
-¿Qué?-dijeron los dos a la vez
Los tres se fueron a ver si como podrían solucionar el problema que tenían
Por suerte habían dejado una venta muy pequeña donde ningún miembro de la familia podía entrar excepto Antonio.
-Mirar hijos ahí hay una ventana abierta pero Javier tu no puedes entrar- dijo la madre
-Lo intentare-dijo Javier
Pero no pudo entrar porque la ventana era muy pequeña para el.
-Mamá quiero intentarlo-dijo Antonio
-No hijo haber si te pasa algo o te caes no se por si acaso no lo intentes-dijo la madre
-Por esa ventana no cabe nadie más que yo- dijo Antonio
-venga vale-dijo la madre.- ten mucho cuidado hijo no te caigas
Entró y pudo abrir a su familia desde dentro.
Su hermano le dio las gracias por haber abierto la casa
Desde entonces su hermano Javier no volvió a meterse con él
viernes, 9 de noviembre de 2007
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